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La DGT prepara nuevos cambios en el examen práctico: esto es lo que debes saber

  • Foto del escritor: Autoescuela Dummy
    Autoescuela Dummy
  • 18 nov
  • 4 Min. de lectura
La DGT prepara nuevos cambios en el examen práctico: esto es lo que debes saber

La Dirección General de Tráfico (DGT) trabaja en una profunda actualización del examen práctico para obtener el permiso de conducir, con el objetivo de adaptarlo a los nuevos retos de la movilidad, la tecnología y la seguridad vial. Los cambios -que podrían comenzar a aplicarse a lo largo de 2026- pretenden modernizar una prueba que apenas ha variado en los últimos años y que, según Tráfico, ya no refleja por completo las exigencias de la conducción actual.


El propósito es claro: evaluar no solo la destreza técnica, sino también la actitud, la anticipación, la toma de decisiones y la conducción eficiente y responsable.


Un examen más realista y formativo


El nuevo modelo de examen busca aproximarse más a lo que el conductor se encontrará en su día a día. Para ello, la DGT quiere que las pruebas sean más amplias, variadas y realistas, incorporando recorridos con tráfico intenso, zonas interurbanas, travesías y situaciones de circulación complejas.

El alumno no se limitará a “superar maniobras”, sino que deberá demostrar que sabe desenvolverse en entornos reales, manteniendo la calma, observando, anticipando y respetando a todos los usuarios de la vía.


Entre los aspectos que se prevé introducir destacan:


  • Trayectos más largos y variados, con conducción en distintos tipos de vías.

  • Valoración de la conducción eficiente, premiando el uso racional de marchas, aceleración y frenado.

  • Evaluación del uso correcto de los sistemas ADAS (asistentes avanzados a la conducción), como frenada de emergencia, mantenimiento de carril o sensores de ángulo muerto.

  • Observación del entorno y gestión de riesgos, prestando atención a peatones, ciclistas y patinetes.

  • Capacidad de planificación, valorando si el aspirante anticipa señales, intersecciones o situaciones potencialmente peligrosas.


El examen será, por tanto, más dinámico y menos predecible, poniendo a prueba la capacidad real del alumno para adaptarse al tráfico y mantener la seguridad en todo momento.


Menos mecánico, más humano


Uno de los grandes objetivos de esta reforma es dejar atrás los exámenes excesivamente técnicos o memorísticos. Hasta ahora, muchos aspirantes se centraban en repetir itinerarios conocidos o memorizar maniobras concretas, lo que a menudo provocaba que los conductores recién aprobados carecieran de experiencia ante imprevistos.


Con el nuevo modelo, el examinador tendrá una visión más global y continua de la conducción del alumno. Cada decisión contará: cómo reacciona ante un peatón, si reduce la velocidad al acercarse a un cruce, si mira correctamente los espejos, o si sabe mantener la distancia de seguridad sin recibir órdenes directas.


La DGT quiere reforzar así el concepto de “conducción consciente y segura”, más allá del mero cumplimiento de normas.


Cambios en la evaluación y el papel del examinador


La calificación también sufrirá modificaciones. Se prevé un sistema más flexible y formativo, que valore el conjunto de la prueba y no solo los errores aislados. Los fallos graves seguirán existiendo, pero se dará mayor peso a la capacidad de corrección y recuperación del alumno.


Por ejemplo, un despiste leve al cambiar de carril podría no ser motivo de suspensión si el aspirante demuestra que lo detecta y reacciona correctamente. La idea es valorar la conciencia del error y la respuesta ante él, algo mucho más útil para la conducción real.


Asimismo, la DGT trabaja para unificar criterios entre examinadores, de modo que la evaluación sea lo más objetiva posible en todas las provincias. La formación del personal examinador se reforzará con nuevos cursos de actualización, centrados en las habilidades observacionales, la comunicación con el alumno y la valoración pedagógica.


Formación en las autoescuelas: nuevas prioridades


El cambio en el examen también implicará una transformación en la enseñanza dentro de las autoescuelas. Se espera que los centros adapten sus clases prácticas y teóricas para incluir contenidos como:


  • Conducción preventiva y anticipativa.


  • Gestión del estrés y de las emociones al volante.


  • Conducción sostenible y eficiente.


  • Interacción con vehículos eléctricos, híbridos o con asistentes tecnológicos.


  • Comportamiento ante usuarios vulnerables (peatones, ciclistas, motoristas, patinetes).


Además, las autoescuelas deberán preparar al alumno para manejar diferentes entornos y no depender de un itinerario concreto. El enfoque será más pedagógico y menos repetitivo, fomentando la reflexión y la toma de decisiones seguras.


Más coordinación entre centros y DGT


La DGT también está revisando el sistema de asignación de exámenes y comunicación con las autoescuelas, con el fin de reducir demoras y listas de espera. Uno de los objetivos es digitalizar completamente el proceso, permitiendo que tanto las autoescuelas como los aspirantes puedan consultar, modificar o anular citas online, así como acceder a información actualizada sobre la disponibilidad en cada provincia.


Esto supondrá una mejora importante para el sector, que actualmente sufre retrasos significativos en determinadas zonas por falta de examinadores o exceso de demanda.


Un examen adaptado a la movilidad del siglo XXI


El nuevo modelo tendrá en cuenta la transformación de la movilidad y la aparición de nuevos escenarios en las carreteras y ciudades. La convivencia con bicicletas, patinetes eléctricos y zonas de bajas emisiones exigirá que los nuevos conductores aprendan a interactuar con ellos con respeto y previsión.


También se dará importancia al uso de las nuevas tecnologías de ayuda a la conducción, como los sensores de aparcamiento o las cámaras de marcha atrás, siempre bajo una supervisión responsable: el alumno deberá demostrar que usa la tecnología como apoyo, no como sustituto de la atención al volante.


¿Cuándo llegarán los cambios?


La DGT ha confirmado que se encuentran en fase de estudio y prueba piloto, con proyectos piloto en varias provincias que permitirán evaluar resultados antes de su aplicación general. La intención es que los nuevos criterios se apliquen de forma progresiva a lo largo de 2026, acompañados de una campaña informativa dirigida tanto a autoescuelas como a alumnos.


Durante la fase de implantación, el modelo actual seguirá vigente, aunque con pequeñas adaptaciones en el temario y en las recomendaciones de evaluación.


En resumen


El examen práctico del futuro será más realista, más pedagógico y más exigente en valores de seguridad. La DGT quiere que obtener el carnet de conducir no sea solo una meta administrativa, sino una verdadera formación en seguridad vial y movilidad responsable.


La conducción moderna exige algo más que saber aparcar o manejar un embrague: requiere conciencia, respeto y capacidad de anticiparse a los riesgos.Y ese es, precisamente, el espíritu del cambio que se avecina.

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